“Lo que no se puede medir, no se puede mejorar”, es la famosa frase que se ha convertido en nuestro mantra en el apasionante mundo de los call centers. Nos recuerda a cada paso el valor irremplazable de evaluar y entender la percepción de nuestros clientes.

¿Por qué es esto importante? El cliente es, y siempre será, el pilar central de todo lo que hacemos. En un entorno competitivo que crece a pasos agigantados, necesitamos saber con precisión cómo se sienten nuestros clientes con la experiencia que les ofrecemos. Es más, necesitamos escucharles y entenderles. Solo así podemos perfeccionar nuestros servicios y superar sus expectativas.

Para medir esta invaluable percepción del cliente, en nuestro día a día hacemos uso de diferentes herramientas. Aquí os presentamos las más significativas:

  1. CES (Customer Effort Score): Conocido como el Indicador de Esfuerzo del Cliente, el CES nos ayuda a responder a la pregunta clave: ¿Cuánto esfuerzo te costó gestionar tu pedido con nosotros? En una escala del 1 al 10, el CES es la brújula que nos ayuda a evaluar si los cambios que implementamos son realmente mejoras para nuestros clientes. Es el termómetro que nos indica si estamos facilitando o complicando la vida a nuestros clientes.
  2. CSAT (Customer Satisfaction): Nuestro barómetro de satisfacción. ¿Cómo de satisfecho te encuentras con nuestro servicio? es la pregunta que guía esta métrica. Con una escala del 1 al 5, el CSAT nos ofrece una clara imagen de la satisfacción del cliente. Esta herramienta nos permite hacer seguimiento de la evolución de la satisfacción del cliente y detectar a tiempo cualquier problema o inconveniente que pueda surgir.
  3. NPS (Net Promoter Score): Esta es nuestra brújula de lealtad. Con la pregunta “¿Del 0 al 10, qué tan probable es que recomiendes nuestro servicio a un amigo o familiar?” identificamos a nuestros promotores, pasivos y detractores. El NPS nos da un panorama completo del nivel de compromiso de nuestros clientes y nos indica si estamos cultivando relaciones sólidas y duraderas.

Ahora bien, si nuestra meta es entender de verdad a nuestros clientes y empezar a escucharles hoy mismo, contamos con canales y técnicas que no requieren de grandes inversiones ni esfuerzos titánicos:

  • Redes sociales: Los comentarios en nuestros canales oficiales son una fuente inagotable de feedback. Pueden parecer insignificantes, pero detrás de cada comentario o reacción se esconde una pista sobre cómo perciben nuestros servicios los clientes.
  • Entrevistas con clientes: Un simple llamado telefónico o una charla en tienda pueden desvelarnos mucho sobre cómo se sienten nuestros clientes. Esta información de primera mano es vital para entender sus necesidades, inquietudes y expectativas.
  • Entrevistas a colaboradores de primera línea: Nuestro equipo de atención al cliente está en el frente de batalla todos los días. Son ellos quienes escuchan las alegrías, los problemas, las quejas y las sugerencias de los clientes. Un focus group o unas entrevistas con estos equipos nos pueden proporcionar datos valiosos para comprender mejor a nuestros clientes.

Una vez recogida toda esta valiosa información, la clave está en la acción. No basta con escuchar y entender a nuestros clientes. Debemos transformar esa comprensión en medidas concretas para mejorar su experiencia. Conocer qué hacemos bien para potenciarlo, y en qué fallamos para corregirlo. Esta búsqueda incansable de la mejora continua es la que nos permitirá destacar en el mercado y frente a nuestros competidores.

Recordemos siempre que cada interacción con un cliente es una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Cada métrica que utilizamos es un escalón hacia la excelencia en la atención al cliente. Si queremos ser verdaderos líderes en nuestro campo, tenemos que serlo en el terreno que realmente cuenta: la percepción de nuestros clientes.

Así que, al final del día, no importa cuántos números manejes, cuántas llamadas atiendas o cuántos clientes tengas. Lo que realmente cuenta es la experiencia de cada uno de esos clientes. ¿Se sienten escuchados? ¿Satisfechos? ¿Valiosos? Porque no hay mejor medida de éxito que un cliente satisfecho y fiel, aquel que siempre volverá y nos recomendará a sus amigos y familiares.

En resumen, todo se reduce a esto: Medir, entender, actuar. Y repetir. Esa es la verdadera receta para el éxito en la atención al cliente. Y como siempre, estamos aquí para ayudarte en ese camino. Porque tú, como nosotros, entiendes el valor de medir para mejorar.